Empiezo este polémico tema con la actuación de un no menos polémico personaje, Donald Trump. «El presidente Trump prometió restaurar el sentido común en nuestro país… La locura de la ideología de género se acabó»…
Antes de posicionarme, aclarar los conceptos sexo-género que lleva a tantas confusiones. El sexo es biológico, es cuestión de células y cromosomas y por lo tanto inamovible; el género es cultural, cuestión de ideas y de costumbres, y por lo tanto variable.
Recordar la famosa clínica Tavistock que atendía las cuestiones de género en menores y que cerró tras múltiples denuncias de pacientes. Se proporcionaban bloqueadores de la pubertad a niñ@s sin tener en cuenta sus circunstancias psicológicas. Las consecuencias y los efectos secundarios de los tratamientos eran dañinos e irreversibles para la salud. Se les hacía una evaluación mínima, y se trataba tod@s por igual, obviando problemas de autismo, de acoso, de homosexualidad… etc… se experimentaba con niños de hasta nueve años.
“Incluso entre los médicos que trabajan en primera línea en este tema, no hay consenso sobre la mejor forma de atender a estos niños. Tiene que haber un debate al respecto, y tiene que salir de la clínica y llegar a la sociedad, porque no se trata sólo de las personas trans, sino de algo más grande. Se trata de los niños” (La Gaceta, febrero 2023)
Trans
Llegada a este punto, recomiendo leer “La estafa del transgenerismo”, donde hay vídeos que arrojan luz sobre este tema; entre ellos la entrevista a Sandra Mercado, donde habla de su transición y des transición.
Así que sí, estoy de acuerdo con Donald Trump en restaurar el sentido común para que la locura de la ideología de género se acabe. Esto no significa coartar la libertad de nadie, al contrario. Sólo significa aceptar tu cuerpo, tu biología, independientemente de que uses tacones, seas amanerado o un poco machorra. Nuestro cuerpo es una máquina biológica perfecta y para estar bien con un@ mism@ debemos amarlo, nunca debe ser una cárcel, nos permite comer, bailar, gozar, aprender…
Lo que sí puede resultar una cárcel, son las normas culturales que condicionan nuestros comportamientos, y eso sí se puede y se debe cambiar. No hay que utilizar personas vulnerables psicológicamente por cualquier cuestión y hacer experimentos con sus cuerpos, mutilarlos y hacerlos enfermos de por vida tanto física como emocionalmente, para engordar a la industria farmacéutica y demás lobbies.
Nuestra sexualidad es sagrada, a través de ella nuestra especie se reproduce; nuestros órganos genitales aparte de dar placer tienen muchas funciones orgánicas, hay que respetarlos si están sanos, todo lo demás es susceptible de ser cambiado.
02/03/2025

