Quizás lo que más daño ha hecho a la humanidad es la distorsión y la manipulación que hemos vivido en torno al sexo. Los machos y las hembras de la especie humana, a través del acto sexual nos perpetuamos como especie. Si partimos de aquí, de que somos una variedad más en el universo, sólo hay que observar a otras razas para «reducir» nuestra actividad sexual al Ser. Pero aparece la cultura específica en cada parte del mundo y los poderes políticos y económicos que quieren controlar a las personas. Algo natural y esencial, e intrínseco al ser humano, se convierte en objetable, y se puede opinar, criticar y limitar; se ensucia, se convierte en negocio y se domina a las personas.
El sexo se usa y se distorsiona en las películas, en la publicidad, en la pornografía… y se utiliza como chantaje emocional en demasiadas ocasiones. Además, la separación de la materia y el espíritu por parte de las religiones, ha hecho que «el bien» se asocie a la espiritualidad, y la materia -el sexo- en este caso, «al mal».
Del dicho al hecho
En su camino de crecimiento, mucha gente sensible ha renunciado a su esencia humana. No sólo en nuestra cultura las tradicionales personas dedicadas a Dios, como los sacerdotes o las monjas con su celibato, también en otras religiones -con alguna excepción-, como el budismo, ascetas hindúes… suelen considerar el deseo sensual como un obstáculo para la iluminación. También las nuevas corrientes seudo espirituales de la «New Age», utilizan disciplinas como el Tantra para maquillar de no se qué algo que en sí mismo es espiritual. ¿Hay algo más sagrado que el origen de una vida?
Otra aberración que está de moda directamente relacionada con el sexo, es la fabricación de personas transgénero. Un discurso que distorsiona la realidad y que utiliza a personas que pueden hasta amputarse miembros sanos de su cuerpo en nombre de una identidad inventada. No hablo de no respetar la libertad sexual de las personas, sino de cómo se utilizan los problemas de identidad para crear enfermos de por vida y engordar a la industria farmacéutica, cuando es otro tipo de tratamiento el que se requiere para tratar a estas personas que no se aceptan a sí mismas; por no hablar de la medicación que esta sociedad necesita, que es el respeto a la diferencia.
En fin que esto de la Sexualidad es un tema transversal que nos atraviesa en todos los aspectos de nuestra vida.
Del dicho al hecho
A menudo, cuando digo que soy Orientadora Sexual, la primera reacción es de asombro e incluso admiración; hasta me dicen eso de «ah!, pues luego voy a preguntarte una cosa», pero cuando pasa el rato, la cosa cambia. Ese «luego te pregunto» nunca sucede, aunque te den la palmadita en la espalda, «eso está bien para educar a los chavales»…
Cuando insinúo que la Orientación Sexual también es para los mayores -por aquello del proceso de socialización o por ser hijos e hijas de la represión…-, la conversación deriva en otros derroteros. Parece que asumir la propia responsabilidad en algo que puede aumentar nuestra autoestima y nuestra felicidad es complicado. Preferimos seguir haciendo chistes tontos sobre el tema o dejando la responsabilidad a los maestros de escuela o a la televisión. Y seguir mirando para otro lado, seguir viviendo un sexo pobre en vez de admitir la falta de comunicación en la pareja; siempre es más fácil echar la culpa al otro o la otra y continuar en esa zona de confort donde es más cómodo lo malo conocido.
Pero déjame decirte que es sanador confiar en el impulso de tu corazón, él no se equivoca. Si hay una parte de ti que siente curiosidad y quiere saber, no la ignores y dale alas. En este tema como en todos, mientras más conocimientos tengas, mientras más compartas tus experiencias y te abras a la inteligencia vital, más libertad tendrás en tu vida.

Cualquiera que para de aprender se hace viejo, tanto si tiene 20 como 80 años. Cualquiera que sigue aprendiendo permanece joven. Esta es la grandeza de la vida. Henry Ford
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